Empecemos…
“Los argentinos estamos condenados al éxito”. Una frase que en algún momento, no hace muchos años, y algunos o la mayoría se acordarán que fue pronunciada por un actual ex Presidente de la Nación y sigue en el inconsciente colectivo popular.
Así estamos hoy: adelantamiento de las elecciones que deberían ser en octubre Cristina que quiere que sean en junio, el campo que volvió a las rutas con su reclamo por las retenciones, la inseguridad que cada vez se cobra más víctimas, los precios de los productos que centavo a centavo siguen elevándose, el dólar que sigue subiendo día a día, la crisis mundial y sus efectos que comienzan a hacerse notorios, entre otras tantas cosas que son imposible llegar a mencionar todas.
Vivimos en Argentina que tal vez esté “condenada” (aunque no me gusta esa palabra) al éxito pero carecemos de funcionarios honestos que realmente gobiernen para el pueblo.
Lamentablemente, estamos inmersos en una de crisis mundial en la cual hasta hace pocos meses no notábamos sus consecuencias. Hoy vemos en todos lados que se está despidiendo cientos de miles de empleados de distintas multinacionales, por ejemplo.
Sin embargo, lo anterior y las razones que más arriba enumere no son suficientes como para que la presidenta quiera adelantar las elecciones. Aquí hay otra razón por la cual Cristina quiere que se adelanten los comicios y es porque su figura y gobierno se están debilitando. Y es muy simple entender y ver esto: no hace falta ir muy lejos, que el conflicto con el campo significó el primer punto de inflexión y luego tras no lograr aprobarse la imagen de la presidenta fue en descenso.
Sabemos además que no es Cristina quién gobierna en estos tiempos sino su marido Kirchner. No queda bien que un ex presidente salga a ratificar cada cosa que su esposa hace y ambos gobiernen con la imagen del pasado, de las gestiones anteriores sin ocuparse de la actualidad ni reconocer sus propios errores. Ni siquiera justificar que por ser mujer le cueste más gobernar.
Hablemos en serio: esta señora tiene la mayoría en Cámara de Diputados a su favor, en Senadores no y por eso se “salvaron” los ruralistas, y esperemos que seamos nosotros quienes nos “salvemos” del adelantamiento de las elecciones. ¿Y sino cómo se entiende que el adelantamiento de las elecciones ya tenga media sanción?
Sin embargo, algunos sus aliados se están dando vuelta como medias o panqueques. Y de esta manera, la presidenta no llegaría con legitimidad a octubre de este año. Es por esto que quiere adelantar los comicios ante que toda esa gran bola de apoyo que todavía tiene se le termine viniendo encima.
O sea, tienen todo el “derecho” de hacer lo que quieran para eso están en el gobierno, pero que no se me mal entienda de “hacer lo que quieran” significa que sin importar los instrumentos que utilicen, buscando el bienestar del país.
Algo que todos alguna vez dijimos: “que roben pero que por lo menos hagan algo”. Y de esta frase con este gobierno y las cosas como las están dejando sólo vemos que cumplen lo primero… aunque los políticos no deberían robar sino obrar por la gente que los puso ahí donde están, pero prácticamente esto es utópico. Algunos dicen que el poder corrompe…
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domingo, 22 de marzo de 2009
domingo, 15 de marzo de 2009
Alternativa a banda ancha
Luego de aquel emblemático artículo que publiqué el año pasado en octubre, creo que logré una solución… bueno, en realidad no es “la solución” sino una alternativa.
Busqué y anduve informándome en Defensa al Consumidor pero ellos no podían ayudar con mi problema, porque ante problemas de alcance o disponibilidad ellos nada podían hacer.
La cuestión es que en la primera semana de noviembre del año pasado, contraté un servicio que no era muy promocionado como lo es ahora, la famosa “Internet Móvil”.
Este servicio se caracteriza por ofrecer la posibilidad de conectarse a Internet a través de un módem móvil USB, provisto por la compañía que ofrece tal servicio. En la actualidad, los precios de estos módem oscilan entre los 200 y 300 pesos, y son comercializados por cualquiera de las empresas de telecomunicaciones móviles (Personal, Claro y Movistar).
Lo realmente interesante del módem es que ofrece conectividad inalámbrica a cualquier PC/Notebook al que uno lo enchufe, ya que se auto-instalan todos los drivers (o controladores) necesarios para que éste funcione.
Por estos tiempos los precios de los planes no ha sufrido cambios: siguen estando entre los 100 y 140 pesos, siendo estos de navegación ilimitada.
En mi caso, adquirí un módem Sony Ericsson MD300 con el respectivo “Abono 3G” de la compañía Personal. Dicen que es mejor malo conocido que bueno por conocer. Sin embargo, nunca tuve problemas significativos con esta empresa, aunque sí con la empresa fabricante del módem, porque tuve un celular (Sony Ericsson z310a) que en menos de un año ya tuvo su primer “visita” al servicio técnico. Pero esto último no paso hasta fines del año pasado y para ese entonces ya contaba con el dispositivo de conexión a Internet Móvil.
El punto negativo hasta aquí es que el usuario debe adquirir el módem, cuando digo “adquirir” me refiero a comprarlo, y cuando termine el contrato entre la empresa y el usuario el aparato queda en poder de esté último, cosa que no sucede con un proveedor de banda ancha.
Yo abono un poco menos de $119 y teniendo en cuenta que un plan de banda ancha promedio sale prácticamente lo mismo finalizada todas las “promociones” durante los primeros 12 meses, pero que en mi zona sigue sin disponibilidad, me encuentro satisfecho con el servicio que me brindan… obviamente que, cada tanto, esta forma de conexión tiene sus inconvenientes (como cualquier otra), como ser períodos en los que no se conecta o tira errores durante varios minutos, o que se corta en pleno uso pero con menos frecuencia. Sin embargo, hasta ahora nada más grave ni nada más prolongado en el tiempo que lo descrito anteriormente.
La única contra que le encuentro es que uno no puede bajar archivos en páginas que están muy de moda, esas que usuarios “cuelgan archivos pesados”… técnicamente hablando, aquellas dedicadas al alojamiento de archivos como ser RapidShare, MediaShare, etc. Y esto es simplemente por la razón que, creo yo, aparentemente todos los usuarios de Personal 3G utilizamos la misma dirección IP y al estar bajando alguien algún archivo, imposibilita a otro que quiera hacer lo mismo… y Uds. sabrán (si usaron y descargaron archivos de esas páginas) que de acuerdo al tamaño del archivo uno tiene que esperar un cierto tiempo para hacer otra descarga, cosa que no sucede si tenemos una cuenta “Premium”, es decir paga, que elimina entre otras esta limitación. Y todo esto hace imposible alguna descarga de esos sitios.
Bueno, hasta aquí la experiencia y valoración de un usuario, que por circunstancias ya mencionadas y conocidas, eligió Internet Móvil.
Busqué y anduve informándome en Defensa al Consumidor pero ellos no podían ayudar con mi problema, porque ante problemas de alcance o disponibilidad ellos nada podían hacer.
La cuestión es que en la primera semana de noviembre del año pasado, contraté un servicio que no era muy promocionado como lo es ahora, la famosa “Internet Móvil”.
Este servicio se caracteriza por ofrecer la posibilidad de conectarse a Internet a través de un módem móvil USB, provisto por la compañía que ofrece tal servicio. En la actualidad, los precios de estos módem oscilan entre los 200 y 300 pesos, y son comercializados por cualquiera de las empresas de telecomunicaciones móviles (Personal, Claro y Movistar).
Lo realmente interesante del módem es que ofrece conectividad inalámbrica a cualquier PC/Notebook al que uno lo enchufe, ya que se auto-instalan todos los drivers (o controladores) necesarios para que éste funcione.
Por estos tiempos los precios de los planes no ha sufrido cambios: siguen estando entre los 100 y 140 pesos, siendo estos de navegación ilimitada.
En mi caso, adquirí un módem Sony Ericsson MD300 con el respectivo “Abono 3G” de la compañía Personal. Dicen que es mejor malo conocido que bueno por conocer. Sin embargo, nunca tuve problemas significativos con esta empresa, aunque sí con la empresa fabricante del módem, porque tuve un celular (Sony Ericsson z310a) que en menos de un año ya tuvo su primer “visita” al servicio técnico. Pero esto último no paso hasta fines del año pasado y para ese entonces ya contaba con el dispositivo de conexión a Internet Móvil.
El punto negativo hasta aquí es que el usuario debe adquirir el módem, cuando digo “adquirir” me refiero a comprarlo, y cuando termine el contrato entre la empresa y el usuario el aparato queda en poder de esté último, cosa que no sucede con un proveedor de banda ancha.
Yo abono un poco menos de $119 y teniendo en cuenta que un plan de banda ancha promedio sale prácticamente lo mismo finalizada todas las “promociones” durante los primeros 12 meses, pero que en mi zona sigue sin disponibilidad, me encuentro satisfecho con el servicio que me brindan… obviamente que, cada tanto, esta forma de conexión tiene sus inconvenientes (como cualquier otra), como ser períodos en los que no se conecta o tira errores durante varios minutos, o que se corta en pleno uso pero con menos frecuencia. Sin embargo, hasta ahora nada más grave ni nada más prolongado en el tiempo que lo descrito anteriormente.
La única contra que le encuentro es que uno no puede bajar archivos en páginas que están muy de moda, esas que usuarios “cuelgan archivos pesados”… técnicamente hablando, aquellas dedicadas al alojamiento de archivos como ser RapidShare, MediaShare, etc. Y esto es simplemente por la razón que, creo yo, aparentemente todos los usuarios de Personal 3G utilizamos la misma dirección IP y al estar bajando alguien algún archivo, imposibilita a otro que quiera hacer lo mismo… y Uds. sabrán (si usaron y descargaron archivos de esas páginas) que de acuerdo al tamaño del archivo uno tiene que esperar un cierto tiempo para hacer otra descarga, cosa que no sucede si tenemos una cuenta “Premium”, es decir paga, que elimina entre otras esta limitación. Y todo esto hace imposible alguna descarga de esos sitios.
Bueno, hasta aquí la experiencia y valoración de un usuario, que por circunstancias ya mencionadas y conocidas, eligió Internet Móvil.
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sábado, 6 de diciembre de 2008
Corto, rápido y conciso
Durante estos días hubo gran expectativa por el anuncio de los "famosos" asuetos de los días 26 de diciembre y 02 de enero, los cuales finalmente serán efectivos aplicables sólo a la administración pública y los bancos operarán normalmente.
Bien, ayer por la mañana yo llego a mi lugar de trabajo (un poco tarde para variar)… una compañera de trabajo pregunta “¿Vieron lo de los asuetos?”, a lo que otra compañera contesta que no… y a lo que yo digo que sí. Inmediatamente después dice “es sólo para los públicos”, a lo que yo agrego y corrijo “para la administración pública”. A lo ella (la que cuestionó) me da la razón.
Esta señora comienza a manifestar su descontento por la inequidad de la medida anunciada por el gobierno, según ella esta medida debería ser pareja (para empleados públicos como privados). En un momento, la interrumpo para presentar mi postura, literalmente esto dije: “Está bien. ¿Asueto el 26 y el 02? ¡Esto es una joda! Está bien que sea sólo para los públicos… estamos en Argentina, esto ya es cualquiera. ¿Para favorecer el “turismo”? ¡Nah, basta!”
Éramos cinco dentro de la oficina, tres de los cuales tenemos entre 20 y 22 años, y los dos restantes arriba de 50 años… no quedaron muy alegres con mi opinión y tengo que hacer la pregunta obligada: ¿o yo soy demasiado argentino (nacionalista), maduro, no me gusta la joda y/o quiero trabajar o mejorar el país sin argumentos falsos… o estoy tan equivocado y todos quieren joda o cualquier asueto/feriado para no trabajar?
--Están todos invitados a dejar sus comentarios tanto a favor o en contra--
Aclaro que no creo en el “turismo” al que este gobierno quiere hacerme creer. Pero tengo una idea: alarguemos todos los fines de semanas (sábado-domingo-lunes) así favorecemos el turismo… ¡POR FAVOR!
Bien, ayer por la mañana yo llego a mi lugar de trabajo (un poco tarde para variar)… una compañera de trabajo pregunta “¿Vieron lo de los asuetos?”, a lo que otra compañera contesta que no… y a lo que yo digo que sí. Inmediatamente después dice “es sólo para los públicos”, a lo que yo agrego y corrijo “para la administración pública”. A lo ella (la que cuestionó) me da la razón.
Esta señora comienza a manifestar su descontento por la inequidad de la medida anunciada por el gobierno, según ella esta medida debería ser pareja (para empleados públicos como privados). En un momento, la interrumpo para presentar mi postura, literalmente esto dije: “Está bien. ¿Asueto el 26 y el 02? ¡Esto es una joda! Está bien que sea sólo para los públicos… estamos en Argentina, esto ya es cualquiera. ¿Para favorecer el “turismo”? ¡Nah, basta!”
Éramos cinco dentro de la oficina, tres de los cuales tenemos entre 20 y 22 años, y los dos restantes arriba de 50 años… no quedaron muy alegres con mi opinión y tengo que hacer la pregunta obligada: ¿o yo soy demasiado argentino (nacionalista), maduro, no me gusta la joda y/o quiero trabajar o mejorar el país sin argumentos falsos… o estoy tan equivocado y todos quieren joda o cualquier asueto/feriado para no trabajar?
--Están todos invitados a dejar sus comentarios tanto a favor o en contra--
Aclaro que no creo en el “turismo” al que este gobierno quiere hacerme creer. Pero tengo una idea: alarguemos todos los fines de semanas (sábado-domingo-lunes) así favorecemos el turismo… ¡POR FAVOR!
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lunes, 27 de octubre de 2008
El problema: Internet de Banda Ancha; la solución: ¡mmm, no sé!
A veces me siento como si viviese en el medio del campo, porque no puedo encontrar ni siquiera un solo proveedor de Internet, ya sea ASDL, cable-módem ó Wi-Fi.
El problema se remonta ya hace dos años atrás aproximadamente. Se me presentó la necesidad de conseguir un nuevo servicio porque ya era demasiado lo que yo estaba abonando de teléfono al utilizar una conexión Dial Up, para entrar a Internet. Hasta aquí todo bien, me puse a averiguar planes y precios entre la amplia gama de empresas que cubren el mercado de brindar este servicio.
Me hice una lista de los posibles proveedores a los cuales detenidamente y uno por uno llamé. Algunos me decían que no tenían disponibilidad técnica ni geográfica en mi zona, así que seguí insistiendo con otros. Pero el resultado final fue que ninguno podía brindarme el servicio, ni siquiera la compañía de telefonía (que me brinda dicho servicio) ni el de TV por cable. Según todos los operadores que me atendieron justificaron diciendo que “es una cuestión de tiempo y de digitalización de tu zona”… finalmente dejé pasar el tiempo para ver si las cosas cambiaban.
La suscripción (Parte I)
Sí, dejé el tiempo pasar… hasta el verano de este año, momento en el cual nuevamente me puse en campaña de encontrar aunque sea un proveedor de Internet.
Tal fue así que encontré uno y decidí darme de alta en una compañía. Llamé un viernes o sábado, (ya no recuerdo muy bien), y la operadora amablemente me solicitó los datos básicos (apellido y nombre, domicilio, DNI, forma de pago, etc.); en la forma de pago había elegido “débito automático” de lo contrario el módem tendría que adquirirlo por mi cuenta, y además por un tema de comodidad. Hasta allí todo bien. Antes de terminar con este trámite, la operadora me dice que tome nota de algunos datos que de ahora en más debo tenerlos a mi alcance cuando los llame a ellos otra vez, (número de cliente, nombre de usuario, contraseña, número de trámite). Previo al cierre de la comunicación, la operadora me informa que debería llamar el martes o miércoles entrante, para consultar el estado de la entrega del módem y de la digitalización de la línea telefónica. Luego me agradece haber elegido esa empresa, me da la bienvenida y yo corto… corto y agendo bien que tenía que volver a llamar con los datos que me suministraron.
Era tal la expectativa que yo tenía que al no tener noticias el día miércoles (no me había llegado el módem), llamo a la empresa… aguardo en línea, le doy a un operador los datos que me habían informado días atrás y este verifica que mi compañía telefónica no había autorizado la digitalización de la línea. Por ende, se cancelaba automáticamente la entrega del módem y mi alta al servicio.
No me cayó bien semejante noticia pero sin embargo no reaccioné mal.
La suscripción (Parte II)
A mediados del mes de septiembre, también de este año, me llaman representantes de la compañía telefónica que me brinda dicho servicio, para ofrecerme una promoción de banda ancha, lo cual de entrada me interesó y hace tiempo andaba buscando.
Cuando yo llamo me atiende una operadora, me pide los mismos datos, le pido por favor que compruebe que había disponibilidad del servicio en mi ciudad, a lo que me confirma diciéndome que sí y me comunica que en los próximos días (alrededor de seis hábiles) me estaría llegando el módem junto con las instrucciones para activar el servicio, y además una grabación en los siguientes dos días llamaría para darme la bienvenida al servicio.
Pasaron ocho días y no me había llegado el módem ni había escuchado la “famosa” grabación, razón por la cual me comunico con uno de los representantes y le comento todo esto y me solicita mi número telefónico y sólo con ello me dice, textualmente: “el módem a usted nunca le va a llegar, su zona no tiene cobertura para banda ancha”, yo le comento que tal día me suscribí y le digo todo lo que me dijeron. Él insistió que no era una zona disponible. Me alteré un poco y elevé la voz, y le terminé diciendo: “¿Pero cómo… ustedes no chequean la disponibilidad de un servicio antes de ofrecerlo?”, y él me contesta: “¡Claro que sí!”. Y yo le respondo: “A mí me ofrecieron un servicio y ahora resulta que no está disponible, y antes de darlo de alta me dijeron que sí…”. El operador terminó diciendo: “Bueno, señor, si lo hubiera atendido yo se lo hubiera dicho”. Sorprendido y no esperando esa respuesta, yo le deseé que tenga buenas tardes y le corté. Le corté con toda la bronca, siempre pasa lo mismo acá: uno te dice algo y otro te dice algo totalmente distinto.
Mientras tanto yo deberé seguir gastando pulsos telefónicos en una conexión que actualmente es prehistórica, o tal vez tenga que ir a algún centro comercial con Wi-Fi con mi notebook para poder acceder a un servicio digno de Internet, que aún nadie me puede brindar en la comodidad de mi hogar.
Buscando una solución
Hay momentos en los que uno dice basta y tiene que buscar una solución.
Por todo lo anteriormente expresado, en los próximos días averiguaré para efectuar una carta a Defensa al Consumidor, para tratar de encontrar una solución a este inconveniente… después de todo para algo están ellos, ¿no?.
El problema se remonta ya hace dos años atrás aproximadamente. Se me presentó la necesidad de conseguir un nuevo servicio porque ya era demasiado lo que yo estaba abonando de teléfono al utilizar una conexión Dial Up, para entrar a Internet. Hasta aquí todo bien, me puse a averiguar planes y precios entre la amplia gama de empresas que cubren el mercado de brindar este servicio.
Me hice una lista de los posibles proveedores a los cuales detenidamente y uno por uno llamé. Algunos me decían que no tenían disponibilidad técnica ni geográfica en mi zona, así que seguí insistiendo con otros. Pero el resultado final fue que ninguno podía brindarme el servicio, ni siquiera la compañía de telefonía (que me brinda dicho servicio) ni el de TV por cable. Según todos los operadores que me atendieron justificaron diciendo que “es una cuestión de tiempo y de digitalización de tu zona”… finalmente dejé pasar el tiempo para ver si las cosas cambiaban.
La suscripción (Parte I)
Sí, dejé el tiempo pasar… hasta el verano de este año, momento en el cual nuevamente me puse en campaña de encontrar aunque sea un proveedor de Internet.
Tal fue así que encontré uno y decidí darme de alta en una compañía. Llamé un viernes o sábado, (ya no recuerdo muy bien), y la operadora amablemente me solicitó los datos básicos (apellido y nombre, domicilio, DNI, forma de pago, etc.); en la forma de pago había elegido “débito automático” de lo contrario el módem tendría que adquirirlo por mi cuenta, y además por un tema de comodidad. Hasta allí todo bien. Antes de terminar con este trámite, la operadora me dice que tome nota de algunos datos que de ahora en más debo tenerlos a mi alcance cuando los llame a ellos otra vez, (número de cliente, nombre de usuario, contraseña, número de trámite). Previo al cierre de la comunicación, la operadora me informa que debería llamar el martes o miércoles entrante, para consultar el estado de la entrega del módem y de la digitalización de la línea telefónica. Luego me agradece haber elegido esa empresa, me da la bienvenida y yo corto… corto y agendo bien que tenía que volver a llamar con los datos que me suministraron.
Era tal la expectativa que yo tenía que al no tener noticias el día miércoles (no me había llegado el módem), llamo a la empresa… aguardo en línea, le doy a un operador los datos que me habían informado días atrás y este verifica que mi compañía telefónica no había autorizado la digitalización de la línea. Por ende, se cancelaba automáticamente la entrega del módem y mi alta al servicio.
No me cayó bien semejante noticia pero sin embargo no reaccioné mal.
La suscripción (Parte II)
A mediados del mes de septiembre, también de este año, me llaman representantes de la compañía telefónica que me brinda dicho servicio, para ofrecerme una promoción de banda ancha, lo cual de entrada me interesó y hace tiempo andaba buscando.
Cuando yo llamo me atiende una operadora, me pide los mismos datos, le pido por favor que compruebe que había disponibilidad del servicio en mi ciudad, a lo que me confirma diciéndome que sí y me comunica que en los próximos días (alrededor de seis hábiles) me estaría llegando el módem junto con las instrucciones para activar el servicio, y además una grabación en los siguientes dos días llamaría para darme la bienvenida al servicio.
Pasaron ocho días y no me había llegado el módem ni había escuchado la “famosa” grabación, razón por la cual me comunico con uno de los representantes y le comento todo esto y me solicita mi número telefónico y sólo con ello me dice, textualmente: “el módem a usted nunca le va a llegar, su zona no tiene cobertura para banda ancha”, yo le comento que tal día me suscribí y le digo todo lo que me dijeron. Él insistió que no era una zona disponible. Me alteré un poco y elevé la voz, y le terminé diciendo: “¿Pero cómo… ustedes no chequean la disponibilidad de un servicio antes de ofrecerlo?”, y él me contesta: “¡Claro que sí!”. Y yo le respondo: “A mí me ofrecieron un servicio y ahora resulta que no está disponible, y antes de darlo de alta me dijeron que sí…”. El operador terminó diciendo: “Bueno, señor, si lo hubiera atendido yo se lo hubiera dicho”. Sorprendido y no esperando esa respuesta, yo le deseé que tenga buenas tardes y le corté. Le corté con toda la bronca, siempre pasa lo mismo acá: uno te dice algo y otro te dice algo totalmente distinto.
Mientras tanto yo deberé seguir gastando pulsos telefónicos en una conexión que actualmente es prehistórica, o tal vez tenga que ir a algún centro comercial con Wi-Fi con mi notebook para poder acceder a un servicio digno de Internet, que aún nadie me puede brindar en la comodidad de mi hogar.
Buscando una solución
Hay momentos en los que uno dice basta y tiene que buscar una solución.
Por todo lo anteriormente expresado, en los próximos días averiguaré para efectuar una carta a Defensa al Consumidor, para tratar de encontrar una solución a este inconveniente… después de todo para algo están ellos, ¿no?.
lunes, 21 de julio de 2008
Repercusiones y final de la 125
(Escrito el 18/07/08)
Lo que restaba por parte del Ejecutivo, luego que el Senado no aprobase la 125 era la derogación de la misma. Sin embargo, esto no ocurrió hasta el día 18 de julio a las 14:30 aproximadamente, cuando en una sorpresiva conferencia de prensa, dos de los funcionarios de apellido Fernández, se presentaron a leer un decreto firmado por Cristina Kirchner.
El decreto derogaba la polémica resolución 125, dejando de esta forma vigente las retenciones al 35%, es decir, idénticamente al porcentaje determinado en noviembre del año pasado.
Antes de comenzar a leer el decreto firmado, por la primera mujer electa presidenta en Argentina, se leyó un mensaje que lo precedía poniendo énfasis en que no se pudo lograr una mejor redistribución de la riqueza, eje fundamental de este gobierno; y que se está trabajando en nuevas medidas para poder lograrlo. En el mensaje Cristina agradeció a quienes estuvieron y “quisieron” que la ley vea la luz, aunque también se acordó de aquellos que se “dieron vuelta” y a los que “traicionaron” al presente gobierno.
Leídos, el mensaje presidencial y el decreto, se retiraron el Jefe de Gabinete y el Ministro de Economía sin hacer comentarios a la prensa.
No fue sólo en esta ocasión cuando “escuchamos” la opinión de la cabeza del Ejecutivo, sino que una noche antes de que se leyera este comunicado, la Dra. Fernández de Kirchner, agradeció a la gente por haberla acompañado y nunca traicionado, cuando saliera del aeropuerto que acababa de inaugurara en la provincia del Chaco.
Es claro que después de todo lo sucedido y con resultado nada favorable para este gobierno, el mismo queda debilitado y que si bien lograron apoyo en la Cámara Baja no le alcanzó para salirse con la suya. Ya la votación en Diputados la consiguieron bastante más ajustados que lo que pensaban.
Es cierto también, que el tratamiento en la Cámara Alta le sirvió y mucho, pero hay algo que debemos tener en cuenta y es a la oposición: algunos usaron todo esto y nos quieren “vender” la imagen de “racionalidad”, o mejor dicho su “posición a favor del pueblo sobre todo”, cuando en verdad sabemos que es falso y que ya dañaron demasiado al país cuando desempeñaron algún otro cargo público con el que alcanzaron su “fama”, sin ir más lejos cito el ejemplo de Carlos Saúl Menem, creo que es suficiente, ¿no?.
Así quedaron las cosas, desde mi óptica y de este lado del planeta, la decisión que se tomó en senadores debería: abrir los ojos al gobierno de turno, abrir las puertas al diálogo, y ser una advertencia para la toma de futuras medidas... para que no graven la actividad de un sector que tanto pudo darle a este, nuestro país.
Lo que restaba por parte del Ejecutivo, luego que el Senado no aprobase la 125 era la derogación de la misma. Sin embargo, esto no ocurrió hasta el día 18 de julio a las 14:30 aproximadamente, cuando en una sorpresiva conferencia de prensa, dos de los funcionarios de apellido Fernández, se presentaron a leer un decreto firmado por Cristina Kirchner.
El decreto derogaba la polémica resolución 125, dejando de esta forma vigente las retenciones al 35%, es decir, idénticamente al porcentaje determinado en noviembre del año pasado.
Antes de comenzar a leer el decreto firmado, por la primera mujer electa presidenta en Argentina, se leyó un mensaje que lo precedía poniendo énfasis en que no se pudo lograr una mejor redistribución de la riqueza, eje fundamental de este gobierno; y que se está trabajando en nuevas medidas para poder lograrlo. En el mensaje Cristina agradeció a quienes estuvieron y “quisieron” que la ley vea la luz, aunque también se acordó de aquellos que se “dieron vuelta” y a los que “traicionaron” al presente gobierno.
Leídos, el mensaje presidencial y el decreto, se retiraron el Jefe de Gabinete y el Ministro de Economía sin hacer comentarios a la prensa.
No fue sólo en esta ocasión cuando “escuchamos” la opinión de la cabeza del Ejecutivo, sino que una noche antes de que se leyera este comunicado, la Dra. Fernández de Kirchner, agradeció a la gente por haberla acompañado y nunca traicionado, cuando saliera del aeropuerto que acababa de inaugurara en la provincia del Chaco.
Es claro que después de todo lo sucedido y con resultado nada favorable para este gobierno, el mismo queda debilitado y que si bien lograron apoyo en la Cámara Baja no le alcanzó para salirse con la suya. Ya la votación en Diputados la consiguieron bastante más ajustados que lo que pensaban.
Es cierto también, que el tratamiento en la Cámara Alta le sirvió y mucho, pero hay algo que debemos tener en cuenta y es a la oposición: algunos usaron todo esto y nos quieren “vender” la imagen de “racionalidad”, o mejor dicho su “posición a favor del pueblo sobre todo”, cuando en verdad sabemos que es falso y que ya dañaron demasiado al país cuando desempeñaron algún otro cargo público con el que alcanzaron su “fama”, sin ir más lejos cito el ejemplo de Carlos Saúl Menem, creo que es suficiente, ¿no?.
Así quedaron las cosas, desde mi óptica y de este lado del planeta, la decisión que se tomó en senadores debería: abrir los ojos al gobierno de turno, abrir las puertas al diálogo, y ser una advertencia para la toma de futuras medidas... para que no graven la actividad de un sector que tanto pudo darle a este, nuestro país.
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